Y morimos con el sinsabor de no haber arriesgado más…

Y morimos con el sinsabor de no haber arriesgado más…

Desde hace meses ando con este tema en la cabeza, porque gracias a Dios, en el tercio de mi vida (espero!), a tiempo me di cuenta de que estaba viviendo una vida demasiado segura… Una vida que me mantenía ilusoriamente “segura”, pero completamente infeliz… Gracias a Dios me di cuenta que la vida que había llevado hasta mis 36 años era una vida construida alrededor del miedo, alrededor de la pregunta ¿Y qué tal si….? Seguida por las respuestas “Mejor hagamos otra cosa”, o, “mejor quedémonos como estamos”.

Sí, la mayoría de nosotros vivimos con esa pregunta en la cabeza dándonos vuelta, cada vez que tenemos una nueva idea o cuando queremos hacer un cambio: “¿y que tal sí? …”  Creyendo que contestándola en la mente podremos prever el futuro o podremos por lo menos controlarlo. Esa pregunta, “¿Y qué tal sí?”, es la causante de la mayoría de los fracasos de vida. Porque el fracaso en la vida no es si eres pobre o no fuiste exitoso profesionalmente, el fracaso en la vida es no haber vivido desde los deseos del corazón. Ese es el real fracaso, el no haber tomado y actuado las decisiones que sabías desde tu corazón que era las que debías tomar para darle gusto a tu felicidad.

¿Cuántas personas no dejamos de vivir amores que nos llenan y nos apasionan por el miedo al futuro que esa relación pueda traernos, por el miedo a la aceptación de los más cercanos, por el miedo a ser amados y a amar? ¿Cuántos de nosotros continuamos en nuestros aburridos trabajos, pensando que algún día todo mejorará y seremos más felices? ¿Cuántos de nosotros permanecemos con una vida totalmente rutinaria, simplemente por el miedo a innovar? ¿Cuantos de nosotros tomamos decisiones, pero nos cuesta actuarlas y llevarlas a la realidad? ¿Cuántos de nosotros preferimos no tomar decisiones y vivir las consecuencias de vivir en la indecisión?  Si, somos muchos, y la mayor razón es que nos desconocemos, desconocemos nuestros miedos y somos incapaces de trabajar de la mano de ellos para vivir una mejor vida, para vivir una vida apasionada, una vida en alegría desde lo que nos dicta el corazón. Nuestros miedos son la mayor razón para que no vivamos vidas en plenitud y libertad.

Nuestros miedos nos llevan a que nuestra razón (esa a le que le hemos dado un papel súper protagónico en nuestras vidas y que realmente no merece), acalle nuestro corazón y discuta con nuestros deseos. Cuando escuchamos nuestra voz guía del corazón y le hacemos caso y actuamos según su dictado, somos más felices, más fluidos y ¡hasta nuestra autoestima aumenta! Porque nos damos cuenta de que todo lo podemos y de que lo que estábamos haciendo era vivir en una construcción mental de seguridad, que de segura… no tiene nada…

Hoy me gustaría invitarte a que te preguntes, ¿por qué no estoy viviendo la vida que deseo? ¿Por qué procrastino las decisiones que he tomado? ¿Por qué no actúo cuando debería hacerlo?

Un abrazo muy grande, y espero que logres vivir desde tus sueños y no desde tus miedos.

Mapau

 

Comentarios

  • 12 junio, 2019
    reply

    Sandra Ojeda

    Mapau, Te admiro mucho y me encanta leer lo que escribes.
    Valioso consejo!!!
    Gracias.

Comentar