Historia de un emprendedor incoherente

Historia de un emprendedor incoherente!

Quisiera compartir este artículo que escribí hace un par de años cuando me dedicaba a asesorar emprendimientos. Es una historia real, que muestra la importancia de trabajar alineados con quienes realmente somos, con nuestra esencia y con nuestro propósito. Que disfruten la lectura:

“Hace unos cuantos meses, fui a una reunión de emprendedores de start-ups. La motivación de reunirme con ellos era encontrar dónde invertir mi dinero. Al final de la exposición de cada uno de los emprendimientos se me acercó una mujer a contarme acerca del suyo: Ella llevaba más de 2 años emprendiendo y estaba necesitando en ese momento inversionistas para hacer crecer su empresa. El tema de su negocio me interesó, así que le propuse que nos reuniéramos un par de semanas después para que ella me explicara con detalle el modelo de su empresa. Durante la reunión, sentí una conversación bastante racional, muy enfocada en los números y en el dinero que podía retornar su empresa a futuro, era algo muy preparado, como si fuera una tesis o trabajo de la universidad. Hasta que le pregunté: ¿Y realmente te gusta este negocio? ¿Por qué decidiste emprender en este sector? Ella no esperaba esa pregunta de mi parte. Me contesto con un simple “Si, claro, me gusta” y me contó que la idea de emprender en el sector automotriz e invertir su dinero y su trabajo en la empresa era que ella había visto un modelo de negocio igual muy próspero en USA, que la utilidad era gigante, etc, etc… Mi conclusión del momento fue: No vi pasión en su charla, no la vi sonreír, estaba totalmente enfocada en el dinero que podía estar retornando su negocio, pero claramente yo notaba que no estaba muy conectada con el negocio. Para darles un ejemplo de por qué lo noté: El emprendimiento era en el sector automotriz, ella es una de esas personas que anda muy pendiente de su físico, alguien a quien yo llamaría, muy visual, administradora de empresas, muy suave y fina, en conclusión, no me cuadraba mucho con el tipo de negocio en el que estaba. En fin, ese día terminamos la reunión, charlamos de otras cosas, le comenté que yo me dedicaba a asesorar emprendimientos y que la mayoría de veces utilizaba una metodología basada en la psicología de la persona como medio para conocer las motivaciones internas, para ver las cualidades, fortalezas y debilidades de tal forma que se puedan aprovechar en el emprendimiento. Al final de nuestra reunión, le dije que iba a pensar acerca de si invertir o no en su negocio, y nos despedimos.

Un par de semanas después, me buscó para que la asesorara. Hablamos un buen rato de sus cualidades, sus motivaciones, sus aprendizajes y finalmente me confesó que se arrepentía de haber empezado este emprendimiento, que había invertido más de 230 mil dólares, y ahora estaba entre la espada y la pared, ya que hubo amigos e inversionistas que confiaron en ella.Ahora necesita más dinero para hacer crecer el negocio y no logra conseguirlo por mucho que se esfuerce en demostrar las cifras que puede dar su emprendimiento. Yo le dije con todo el corazón que lo que pasaba era que ella no estaba enamorada de su emprendimiento y que, aunque su idea era muy buena, dado que no expresaba esa pasión con los inversionistas potenciales, pues era normal que no se enamoraran del negocio y por lo tanto no invirtieran. Ella me dijo que así lo sentía ella, y que, si pudiera devolver el tiempo, no hubiera emprendido, porque ahora ella comprendía que lo importante era gozarse su negocio, apasionarse por él, antes de haber pensado en el dinero que podía obtener con él.

La historia con ella continúa, obviamente ella no puede cerrar el gigante que abrió, porque debe a sus inversionistas, pero no lo goza, no es feliz y le está costando mucho trabajo echarlo para adelante, a pesar de que tiene todas las cualidades y capacidades para gerenciar su start-up. Pero le falta el motor de un emprendimiento que es la Pasión y el Propósito. Ella solo vio sus capacidades académicas (por decirlo así) pero nunca conectó con su corazón.

Hemos hecho con ella un plan para pivotear su emprendimiento, de tal forma que se alinee un poco más con su propósito de vida y con el servicio a los demás, en esas estamos. Solo le deseo a mi gran amiga, un final feliz con todo esto.”

“Entreguemos nuestras capacidades y dones a un emprendimiento que nos apasione y en el cual creamos que estamos aportando a nuestro entorno.”

Comentarios

  • 12 febrero, 2019
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    Alberto

    Maria Paula, muy interesante artículo. Es cierto que muchas veces nos enfocamos en qué podemos hacer para ganar dinero, pero muy pocas veces nos preguntamos si realmente nos gozaríamos el negocio. Gracias! te seguiré leyendo.

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