¡A Construir Resiliencia Física!

¡A CONSTRUIR RESILIENCIA FÍSICA!

Ayer leí un artículo del periódico de un doctor colombiano reconocido en su gremio, quien decía que no había solución para subir las defensas de nuestro cuerpo, ni siquiera la vitamina C. Esta afirmación me sorprendió  de sobremanera. Entiendo que es natural que dentro del círculo médico occidental no se exploren otro tipo de alternativas diferentes a las farmacéuticas, que por el contrario sí se utilizan naturalmente en oriente y en culturas ancestrales e indígenas sin ningún tabú.

Estas culturas reconocen el poder que tiene tu corazón para mantener tu cuerpo sano a través de la información que envía a tu cerebro por medio de las emociones, las cuales le dan un sí a la vida, o también un no.

Según los estudios de los últimos 30 años acerca de la neurocardiología y del Instituto del HeartMath nosotros tenemos la capacidad de mantener y aumentar nuestra resiliencia física a través de nuestras emociones.

Se ha comprobado que cuando las personas permanecen en estados de emociones positivas (o de alta vibración, como se dice en términos espirituales) como el aprecio, el agradecimiento, el amor incondicional, la pasión, la satisfacción, la alegría, la calma interior, todos los sistemas de nuestro cuerpo funcionan de una manera coherente y al 100% de sus capacidades, aumentando la capacidad de protegernos ante las intrusas enfermedades generadas por virus y bacterias. Las emociones positivas son como la recarga de tu batería interior, necesaria para construir la resiliencia física y emocional ante las adversidades.

Cuando permanecemos en emociones como las que hoy en día se fomentan en las noticias y las redes sociales, tales como el miedo, la ansiedad, la incertidumbre o la angustia, nuestro cuerpo recibe esta información y reacciona en estado de emergencia, de supervivencia. De esta manera todo tu cuerpo actúa muy similar a cuando se genera pánico en un sitio público: todas las personas, angustiadas, corren de un lado para otro adivinando cuál es la mejor salida, unas personas pasan por encima de otras, sin siquiera darse cuenta de que al lado también hay más personas intentando escapar del mismo peligro, generando más pánico, accidentes y agresiones, pues todas las personas que están allí están pensando en solucionar su propia emergencia sin darse cuenta de que tan solo actuando con calma, coherencia y cooperación se podría solucionar el problema en el que están.  Si comparamos este ejemplo con los sistemas internos de nuestro cuerpo, cada sistema representaría el papel de una de esas personas en estado de pánico, que hace lo que sea para salvarse…

Al igual que en el ejemplo expuesto, las respuestas de nuestro cuerpo en estado de estrés no son las adecuadas, pues es un escape de energía, que se podría utilizar trabajando coherente y coordinadamente para mantenerse a salvo. La cuestión de ser más vulnerables a los “bichos”, en parte*, es cuestión de un manejo inteligente de nuestra energía emocional.

Ahora, desde el punto de vista energético, los expertos en áreas de yoga, meditación y áreas afines dicen que cuando permaneces en frecuencias elevadas (emociones de alta frecuencia como amor, tranquilidad, gratitud, etc), la energía corporal fluye sin bloqueos a través de tu columna vertebral, generando un campo magnético fuerte. Lo podríamos comparar con una capa que te protege de vibraciones más densas o de baja frecuencia, como son los gérmenes, bacterias y virus.****

Si ves desde esta perspectiva las enfermedades, puedes trabajar en fortalecer tu sistema inmune a través de la resiliencia en el tema emocional, es decir, cuando eres capaz de mantener tus emociones en alta vibración. Quizá hayas notado que cuando te enfermas de una gripa o de un virus estomacal, días anteriores a la infección has permanecido durante un buen tiempo en emociones relacionadas con el estrés (miedo, angustia, ansiedad, preocupación). De la misma manera, las personas que se recuperan rápidamente de una enfermedad mantienen estados emocionales de alta vibración (agradecimiento con sus médicos, con Dios, con la vida, son positivos y emocionalmente fuertes), logrando así que su cuerpo trabaje coherentemente para una pronta recuperación. Por otro lado, las personas que tienden a victimizarse son más tendientes a enfermarse (¡así fui yo durante muchos años!, luego te contaré).

Entonces, esta es una simple invitación a que hoy más que nunca, empecemos a ser observadores de nuestras emociones, que logremos autorregularnos y empecemos a transmutar todas esas emociones negativas que se basan en los miedos (a un futuro basados en un pasado) y que no nos permiten fortalecer nuestro organismo ni vivir en calma y en paz.

No soy doctora, ni científica, ni mucho menos tengo la verdad revelada con respecto a lo que digo, como siempre lo he comunicado. Pero si hay algo que me ha caracterizado durante los últimos años de mi vida es que lo que informo y lo que digo está sostenido por argumentos válidos basados en estudios científicos** y experiencias personales.***

Te mando un abrazo

 

Maria Paula

Coach de Construcción de Resiliencia Personal

HeartMath Intitute

 

* En parte, porque bien sabemos que la salud se cuida también con ejercicio y con una alimentación sana.

**Puedes ver estos estudios recopilados en el libro “Science of the Heart Vol2” (HeartMath Institute)

*** Durante el 2018 empecé a utilizar técnicas de transmutación de emociones y meditaciones concentradas en el envío de energía a cada centro energético. Estas técnicas las utilicé durante aproximadamente 2 meses. Como consecuencia de estas prácticas como por arte de magia unos quistes en los senos (benignos) que llevaban más de 12 años conmigo desaparecieron, mi rinitis crónica mejoró un 80% y mi estado de plenitud fue aterrador. También conozco personas que estudian y experimentan los temas de la coherencia del corazón que se han curado de fibromialgias y he leído varios testimonios de personas que han sanado su cáncer con estas prácticas. Con el solo hecho de aplicar las técnicas de autoregulación a través del corazón.

**** Ver “El gran libro de los Chakras” Sharamon, Baginski

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